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Juan Gómez Martínez                                          

Sin duda alguna los funcionarios públicos se deben cuidar de las malas compañías. Se formó un gran escándalo por las fotos de una contratista del municipio muy sonriente en compañía de Popeye. Este personaje pagó 23 años de cárcel por innumerables delitos cometidos durante su tiempo de militancia en las filas criminales de Pablo Escobar.

Pagó cárcel por delitos como asesinatos, masacres, concierto para delinquir, narcotráfico y muchos otros. Son válidas las críticas por la actitud de la contratista. Lo anterior es de común ocurrencia en Colombia. Empecemos por Juanpa (como le gusta que le digamos). Desde antes de llegar al poder, con las innumerables mentiras y falsas promesas para que le creyéramos y lo apoyáramos, ya se había tomado fotos con delincuentes de la peor calaña como Fidel Castro y sus amigos. Eso era posiblemente anecdótico. Pero antes de conseguir la supuesta paz con unos delincuentes, asesinos, secuestradores, violadores de niños, traficantes y productores de drogas, asaltantes de pueblos y autores de los peores crímenes, se toma fotos muy sonriente y lleno de felicidad aun sin que estos delincuentes hayan pagado un solo día de cárcel.

Tan delincuente el uno como los otros, tan grave una foto como tantas otras.

A raíz de esto, de la amistad de Juanpa (como le gusta que le digamos) con los asesinos, con la entrega del país a ellos, con la violación continua de nuestra Constitución, con el debilitamiento de los otros dos poderes, con la renuncia a atacar a los narcotraficantes, con el debilitamiento de nuestro glorioso Ejército, hemos visto con dolor y mucha vergüenza lo que ahora le pasa a Colombia. Admiro y respeto a nuestras Fuerzas Militares y de Policía. Reconozco el sacrificio que hacen para cumplir el juramento que hicieron de obedecer al jefe de esas fuerzas, pero hasta ahí. No podemos aceptar los colombianos, ver a unos soldados de la patria dejándose amenazar por delincuentes, machete en mano, haciéndolos retroceder y no defenderse y defendernos como les obligan la Constitución y su juramento. Primero está Colombia que un jefe que no nos merecemos, primero la Patria que el traidor que se robó unas elecciones. Primero la Patria que unos acuerdos de entrega de Colombia a la subversión. Acuerdos que el pueblo rechazó y que el “jefe supremo” de las Fuerzas Armadas desconoció la voluntad de ese pueblo.

Ese presidente que tenemos engañó al mundo entero. Ahora sale Felipe González a decir que los presidentes anteriores trataron de hacer la paz con la guerrilla pero no pudieron y por eso ahora se oponen a los acuerdos de paz. Sí trataron de buscar la paz y no la hicieron por no entregar la Patria a la subversión. Las condiciones para hacerla eran las mismas: no fumigar los cultivos ilícitos, no bombardear los campamentos de los cultivadores, no extraditarlos, no llevarlos a la cárcel por los crímenes atroces y de lesa humanidad, entregarles el Congreso, dejarles los dineros producto del secuestro, de la extorsión, del cultivo y tráfico de drogas, darles las tierras que trataron de conseguir con las armas e infinidad de condiciones que los gobiernos sensatos anteriores no aceparon. Ahora estamos en manos de la guerrilla.

El Colombiano, Medellín, 11 de enero de 2018

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