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Carlos Holmes Trujillo García                                          

Genera esperanza que cada día que pasa crezca el debate sobre la tasa de crecimiento económico que debe buscarse en Colombia.

Genera esperanza que cada día que pasa crezca el debate sobre la tasa de crecimiento económico que debe buscarse en Colombia. El esfuerzo que se ha hecho persiguiendo que esta controversia ocupe un lugar prioritario en las discusiones públicas, empieza a dar frutos. Y hay que seguir estimulándolas, pues solo con una economía creciendo de forma sostenida será posible tener buena política social, combatir la pobreza, construir equidad y generar empleo.

Como siempre ocurre en estos casos, los que debaten se agrupan en dos orillas. En una están quienes creen que no se puede porque las condiciones que se necesitan para conseguirlo no existen. Por esa razón, señalan, tal cual lo hacen conocidos y respetados economistas criollos, a quienes comparten otra visión, poco menos que de irresponsables y populistas. En el otro lado, al que pertenece modestamente el autor de estas líneas, están los que piensan que hay que atreverse, ser audaces, pero responsables, y confían en la posibilidad real de crear el clima necesario en la nación, dirigido a lograr que nuestra economía registre una tasa mínima del 7 por ciento sostenidamente.
Los primeros se basan en las cuentas de ahora y hacen depender sus pronósticos de la estructura doméstica existente, al igual que de la realidad internacional. Los segundos consideran que debe hacerse un ejercicio de fondo para que las circunstancias internas cambien, y miran el paisaje global como una oportunidad, así este muestre señales de desaceleración. Para satisfacción de los últimos, el mensaje de uno de los vicepresidentes del Banco Mundial, en su reciente visita a Colombia, fue alentador.
El alto funcionario invitó a ser agresivos, en el mejor sentido del término, y a mirar los ejemplos de los países asiáticos, particularmente el de China, en cuanto al ritmo de aceleración económica que han tenido. Seis acciones pueden conducir a un escenario nuevo:
1.Concertación con el sector empresarial en el escenario del ‘Crecer (consejo para la recuperación empresarial y el crecimiento económico rápido). En este se acordarían los sectores y productos competitivos, con mercado y capacidad de generar empleo, a los que se les dará todo el apoyo público y privado.
2.Puesta en marcha del programa ‘Hagámoslo rápido y bien’, con el fin de acabar con la tramitología innecesaria, que obstaculiza el emprendimiento y estimula la corrupción.
3.Disminución de los impuestos, en el marco de una estructura tributaria de tarifas bajas, plana, que haga fácil el recaudo y sirva como instrumento para combatir la evasión.
4.Programa integral de lucha contra la corrupción que comprometa todos los niveles del Estado y a la ciudadanía, en desarrollo del principio de ‘0 tolerancia a la corrupción’.
5.Nueva visión de la política exterior, gracias a la ‘diplomacia para el crecimiento’, que permita aprovechar oportunidades, posibilidades y herramientas existentes en el mundo.
6.Garantías, seguridades e incentivos, con audacia, para fomentar la inversión nacional e internacional.
Todo lo anterior será posible con un gran liderazgo presidencial puesto al servicio del objetivo de que la economía crezca aceleradamente.

Portafolio, Bogotá, 13 de noviembre de 2017

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