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Marcela Prieto Botero                                     

Mucho cuidado, señores pre-candidatos: esta contienda electoral se llevará a cabo en el planeta de las Farc-EP y está en sus manos jugar su mismo juego o representar a una porción importante de los colombianos que quieren paz para Colombia pero no a cualquier precio.

Tal vez en el planeta de las FARC, o aquel lugar idílico donde el Gobierno Santos les dijo que vivirían luego de la firma del acuerdo de la Habana, los colombianos votarían masivamente por el partido Frente Amplio de Reconciliación de Colombia- Esperanza del Pueblo – FARC-EP.

Ese planeta maravilloso sería aquel donde los colombianos verían a las FARC-EP no solo como la esperanza del pueblo, sino a un grupo regocijante y generoso con sus innumerables gestos de reconciliación, - siendo ésta la boleta de entrada a su nuevo planeta -. Pero además, sería éste un lugar donde podrían quedar exonerados de todos sus crímenes, incluyendo delitos de lesa humanidad; pero además también aquellos justificados como delitos de guerra aunque realmente fueran una organización terrorista y narcotráficante.

Pero no solo eso, en éste planeta idílico, las FARC-EP podrán financiar su partido político legalmente constituido, con los recursos proveniente de estas actividades criminales sin ningún problema y libres de toda consecuencia legal o penal! Pero además y para completar, como el centro de la negociación son las víctimas, ellas quedarán plenamente reparadas de todos los vejámenes cometidos contra su integridad física y moral, con verdad y perdón, pues no hay nada que no pueda curar un buen abrazo con unas cuantas lágrima de cocodrilo.

Lo trágico de ésta historia es que es verdad. Resulta que nos han forzado a todos los colombianos a vivir en el planeta FARC-EP, quienes dicho sea de paso tienen, o bien la desfachatez o bien la cara dura, de mantener las mismas siglas de su nombre subversivo para su nuevo partido político.

Pero señores de las FARC-EP, resulta que sí hay una enorme diferencia entre lo que ustedes piensan del planeta donde viven y la realidad, al menos “por ahora” como diría el Comandante Hugo Chávez. Y es que hay una mayoría de ciudadanos (recordemos que el referendo lo ganó el NO) que no aceptan las condiciones del planeta idílico de las FARC-EP y mucho menos ahora que han decidido mantener ese nombre que los relaciona con décadas de terror y destrucción.       

Es importante tener claro que a partir del 1 de septiembre las FARC entrarán a la arena política como organización legal y tienen aseguradas 5 curules en el Senado y 5 en la Cámara de Representantes, hasta 2026. Pero no solo eso, ellos aprovecharán el amplio escenario otorgado para lanzar públicamente su partido FARC-EP, para insistir en su tesis de querer apoyar en las próximas elecciones a un “gobierno de transición” lo que puede interpretarse como algo más parecido a lo acontecido en Venezuela después de Rafael Caldera, que a lo sucedido en España en la transición hacia la democracia con Adolfo Suarez. En este punto hay que poner particular atención.

Desde mi punto de vista, todos los bienes o recursos provenientes de actividades ilegales deberán, en todo caso, ir dirigidos a la reparación material de las víctimas de las FARC-EP y no a la financiación de su partido. Dada la naturaleza ilegal de dichos recursos, debería haber una sanción penal dado su origen ilegal y que en ningún caso por concepto de un acuerdo de paz, se “limpie” esa plata y se use para financiar la actividad política de las Farc. El propio Fiscal General de la Nación, Néstor Humberto Martinez, ha dicho públicamente que “El Gobierno colombiano no puede ser cómplice del lavado de dinero ilícito más grande del mundo”.

Colombia debe seguir luchando frontalmente contra el Narcotráfico. Este es el motor de todas las actividades ilegales en el país y en la región. Tráfico de armas, minerales (que ayudan a blanquear el dinero ilícito), personas y demás actividades ilegales. También se trata del combustible perfecto para financiar regímenes corruptos y criminales como el de Nicolás Maduro en Venezuela. Por lo tanto países como Estados Unidos debería exigir retomar acciones más efectivas de lucha contra los cultivos ilícitos a partir del uso de Glifosato y la aspersión aérea. Recordemos que desde que ésta medida se suspendió, los cultivos de hoja de coca se han triplicado.

Todo lo anterior en el marco de un clima político tenso y polarizado, enorme desconfianza y escepticismo por parte de la mayoría de la población frente a la adecuada implementación de lo acordado, y cambios en los actuales niveles de gobernabilidad, puesto que los partidos políticos que hoy apoyan la Coalición de Unidad Nacional, están reacomodándose ad portas de las elecciones del próximo año.

Mucho cuidado señores pre-candidatos: No pierdan de vista que esta contienda electoral se estará llevando a cabo en el planeta FARC-EP, por lo tanto estará en sus manos, o bien jugar su mismo juego o bien representar a una porción importante de los colombianos que sí quieren la paz para Colombia pero no a cualquier precio. Desde mi perspectiva, el peor precio a pagar será el deterioro moral y judicial de nuestra ya débil institucionalidad y eso puede traer consigo nefastas consecuencias para el futuro de la sociedad colombiana y su imaginario colectivo como Nación donde hasta la memoria histórica la han escrito en el planeta idílico de las FARC-EP. 

@marcelaprietobo

Semana, Bogotá, 28 de julio de 2017

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