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Juan David Escobar Valencia                                            

En Colombia sabemos cómo la prensa capitalina, en gran parte gobiernista y con mal de altura, informa y oculta respectivamente lo que beneficia y perjudica al gobierno central. Pero no sé si por coincidencia o genética, en España sucede lo mismo, en particular con los recientes acontecimientos en Cataluña.

El presidente español es el biotipo del político que, aunque astuto, el “exceso” de inteligencia y coherencia no es lo que lo identifica ¿Coincidencias trasatlánticas? Yo soy pobre y feo, pero no comunista, y por eso mis críticas a Rajoy no son por haber ingresado a “Podemos” o a hierbas parecidas. Rajoy gritó a los cuatro vientos que la pretensión independentista de Cataluña rompe el ordenamiento jurídico y la constitución, y que nada ni nadie puede estar por encima de eso. Pero qué curioso que el defensor de la integridad territorial y de la ley no lo es cuando el fenómeno es afuera de su país. Resulta hipócrita que el parlamento español presidido por Rajoy hace pocos años votó abrumadora y positivamente el reconocimiento de Palestina como Estado independiente, pasando por encima de los tratados internacionales y la soberanía del Estado Israelí. Igual de hipócrita es que el gobierno español permita que el grupo marxista Frente Polisario, que defiende la pretensión de la autodenominada República Democrática Árabe Saharaui de independizarse de Marruecos, tenga una oficina en Madrid y lave dinero desde de allí y desde las Islas Canarias.

Raro que la prensa madridista aterroriza a los catalanes diciendo que sus pretensiones están espantando a empresas que por “miles” salen de Cataluña y que se quedarán sin empleo; pero se le acaba la tinta para aclarar que lo que se fue a otra parte fue la sede social y no la empresa, pues nadie abandona un mercado.

También dicen que el cambio de sede social dejará sin recursos fiscales a Cataluña por los impuestos que no se van a cobrar. Nuevamente se les acaba la tinta para decir que esto no es cierto porque los impuestos que se recogen en Cataluña van a Madrid, que luego decide cómo repartirlos, o sea que en plata blanca es casi lo mismo lo uno que lo otro.

La ministra de Empleo, Fátima Bañez, dijo hace poco que por culpa del proceso independentista “se está parando la creación de empleo en Cataluña”, pero no contó ¿cuáles serán los desconocidos procesos independentistas de otras diez regiones que tienen frenada, mucho más que en Cataluña, la formación de empleos?

Entre España y Cataluña hay una falla tectónica que si no es ahora, saldrá a la superficie en algún momento pues los catalanes para bien o para mal, no se rinden. ¿Por qué los medios madridistas callan que a Cataluña se le ha negado sin razón un régimen autonómico al menos como el otorgado al país Vasco? ¿O es que como en Colombia, solo quien apela al terrorismo obtiene lo que desea?.

El Colombiano, Medellín, 13 de noviembre de 2017

Publicado en Columnistas Nacionales

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