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Alfonso Monsalve Solórzano                                         

Si hay algo que pinte de cuerpo entero a la Farc, es que hayan rendido un homenaje a Víctor Julio Suárez Rojas, alias el Mono Jojoy. Para ellos es un héroe, para los colombianos uno de los peores criminales de nuestra historia. De hecho, ese homenaje es una bofetada a los ciudadanos y, especialmente, a sus decenas de miles de víctimas. Y es mayor inversión de valores éticos que jamás se haya intentado en Colombia. Y es con ese tipo de modelo con el que quieren gobernar a Colombia. Y es una infamia, que el gobierno de Santos haya guardado silencio.

He aquí, antes de que borren nuestra historia, en uso de la estrategia de la posverdad, un breve prontuario de alias Mono Jojoy.

No está claro su lugar de nacimiento, pero lo que sí está demostrado es que vivió en el municipio de Cabrera, en el Sumapaz, Cundinamarca, y desde muy temprana edad, a los siete años, se vinculó y estuvo al servicio de la autodefensa comunista de Juan de la Cruz Varela y se vinculó a las FARC. Quizá no tuvo oportunidad de acceder a otro tipo de vida, tal vez sí. Pero, en todo caso, se distinguió por su extrema crueldad y su talante sanguinario. Uno puede nacer en un entorno violento y no tener más opciones que sobrevivir en él, pero la sevicia y el gusto por la sangre son una elección personal. Y esa fue la que tomó alias el Mono Jojoy.

Advierto, para comenzar que los hechos mencionados, la más de las veces citados textualmente, pueden consultarse todos en https://es.wikipedia.org/wiki/Mono_Jojoy.

En 1987, ordenó una emboscada contra la fuerza pública colombiana en la vía San Vicente del CaguánPuerto Rico (Caquetá), fueron asesinados 26 soldados y 44 quedaron heridos Al año siguiente, alias "Mono Jojoy" ordenó la emboscada en la vereda San Juan sobre la vía hacia Cartagena del Chairá; allí fueron asesinados 12 militares y 12 resultaron heridos.

En 1991, ordenó un ataque a la base militar Girasoles en el departamento del Meta; 2 militares mueren y 17 son secuestrados. En 1993, en CachipayCundinamarca, ordenó el secuestro del industrial Carlos Upegui Zapata. En 1994, en la localidad de La Ceiba, Caquetá, ordenó el secuestro de «cualquier diputado, candidato a Cámara de Representantes o candidato a la alcaldía de la población de Puerto Rico»; determinó el secuestro del senador liberal Rodrigo Turbay Cote, en El Paujil, Caquetá; y, planeó y dirigió el asesinato del general Carlos Julio Gil Colorado en Villavicencio.

Es el inventor de las famosas «pescas milagrosas», el cerebro detrás de las tomas a poblaciones del departamento del Cauca y de los primeros secuestros de soldados y policías.

En 1996, ordenó una emboscada a un convoy militar en el municipio de Puerres, departamento de Nariño, varios militares murieron en la acción. En agosto, ordena el ataque a la base de Las Delicias y el secuestro de los 60 soldados; igualmente, es responsable de un asalto a la base militar de La Carpa, localizada entre las inspecciones del Capricho y La Carpa, en el departamento de Guaviare, en el que fueron asesinados 23 militares.

En 1997, las FARC iniciaron la estrategia de "vacío de poder", con el que buscaron aniquilar los sectores políticos legales en sus zonas de influencia. Cientos de concejales, alcaldes y gobernadores renunciaron a su cargo ante amenazas. Los principales lugartenientes del ‘Mono Jojoy’ desplegaron olas de violencia por todo el país, a lo que llamaban "paro armado”

En agosto de 1998, ordenó el ataque simultáneo a la Base Antinarcóticos de Miraflores, Guaviare y a las instalaciones del Batallón Joaquín París; 18 militares murieron. También determinó el ataque a la base militar de La Uribe, Meta, en donde 28 militares resultaron muertos y otros 30 heridos. En noviembre, ordenó el ataque a la capital departamental, Mitú, en el departamento de Vaupés. Sesenta agentes de la Policía Nacional de Colombia y 10 civiles fueron asesinados y otros 30 secuestrados para un eventual "canje, entre otros, el entonces coronel Mendieta".

En 2000, ordenó el asesinato de Diego Turbay Cote en el paraje La Esmeralda, municipio de El Doncello, departamento del Caquetá.

En 2001, determinó los secuestros de Alan Jara, Luis Eladio Pérez y de Orlando Beltrán Cuéllar; y el asalto al Cerro Tokio donde 15 militares resultaron muertos, cuatro heridos y dos desaparecidos. En mayo, ordenó accionar un carrobomba en Bogotá, que produjo por lo menos 35 personas heridas, y también, coordinó el asesinato de 24 indígenas, en Tierra Alta, Córdoba; y en junio, ordenó el secuestro de 14 personas civiles en Cali.

Posteriormente, dispuso el asalto al Fuerte Coreguaje en  Puerto Leguízamo, Putumayo, donde 32 militares fueron asesinados, 19 más quedaron heridos, equipos bélicos fueron saqueados. También dispuso el secuestro de 41 civiles en la ciudad de Valledupar, Cesar;  y de 17 ciudadanos, en el asalto al edificio Miraflores en Neiva. Entre los secuestrados estuvo Gloria Polanco. También, ese año,  determinó el asesinato de 20 civiles en La GabarraNorte de Santander, y el secuestro y posterior asesinato de la ex-ministra  de Cultura Consuelo Araújo Noguera.

En diciembre de 2001 ordenó la ejecución de 15 civiles que se movilizaban en un bus, en AquitaniaBoyacá; y un atentado con coche bomba en la zona urbana de San Martín, Meta. Allí murió una persona y 16 más resultaron heridas.

En 2002, ordenó a las FARC llevar a cabo el denominado «Plan Rompimiento», con la que se atentó contra la infraestructura energética y vial de Colombia.; además, hizo detonar un artefacto explosivo cerca de la 6.ª estación de Policía en Bogotá, con el resultado de 4 policías y un civil asesinados. Igualmente, mandó rellenar una casa con artefactos explosivos en El Dorado, Meta para hacer llegar hasta allí a miembros de las fuerzas armadas; en la explosión murieron 29 militares y 9 resultan heridos. 

Ese año también determinó la explosión de un carrobomba en Florencia, Caquetá. Un militar murió y 12 resultaron heridos. Además, 10 civiles murieron y otros seis quedaron heridos; igualmente, determinó el secuestro del  senador Jorge Gechem Turbay en un avión a pleno vuelo. Tres días después, manda retener a la entonces candidata presidencial Ingrid Betancourt. El jueves siguiente  cumpliendo sus directrices, la guerrilla atacó una ambulancia, asesinando a seis civiles e hiriendo a dos, y activó un coche bomba, hiriendo a 67 civiles y a tres policías en Villavicencio. El 11 de abril de 2002, la Columna Móvil Teófilo Forero de las FARC, secuestró a 12 diputados del departamento del Valle del Cauca (11 de ellos, ejecutados posteriormente  a sangre fría); un suboficial muere acuchillado.

El 14 de abril, ordenó un atentado contra el candidato presidencial Álvaro Uribe en Barranquilla. Tres civiles murieron, trece más quedaros heridos, al igual que cuatro policías. Dos días después, dispuso el secuestro de 12 civiles en Fundación, Magdalena. El 2 de mayo del mismo 2002, bajo sus órdenes cometió la Masacre de Bojayá, Chocó; en medio de combates contra paramilitares; 119 civiles fueron asesinados y 44 más resultaron heridos. Meses después, en agosto, las FARC atentaron nuevamente durante la posesión del presidente Álvaro Uribe en Bogotá. 14 personas murieron, 33 resultaron heridas.

En septiembre, mandó secuestrar a 12 civiles, en San Juan Nepomuceno, y luego, a 22 campesinos. Ese año, por órdenes de Jojoy y otros del secretariado, se inició una serie de atentados; el 9 de diciembre colocaron explosivos contra las "Hipertiendas el Bodegón", 69 personas resultaron heridas. El  13 de diciembre atacaron el edificio de las Residencias Tequendama en Bogotá; en la arremetida lanzaron explosivos que dejaron 18 heridos. El 13 de diciembre enviaron una carta-bomba al senador Germán Vargas Lleras; el artefacto estalló e hirió al senador.

En julio de 2004, fue implicado junto con los demás miembros del secretariado de las FARC, en el atentado al Club El Nogal ocurrido el 7 de febrero de 2003. Estos hechos dejaron 36 muertos y más de 200 heridos.

Fue acusado como responsable del secuestro de Íngrid Betancourt, aspirante presidencial para el periodo 2002-2006, y de su fórmula, Clara Rojas; asimismo del asesinato de los Turbay Cote a escasos kilómetros de la zona de distensión, aparentemente por iniciativa propia del Frente 14 de las FARC. Alias Mono Jojoy, impartió la orden de exigir la renuncia a los alcaldes y a centenares de funcionarios de municipios colombianos, en sus palabras «secuestrar o ajusticiar a quien no renuncie a su cargo en cualquier rincón del país».

Junto a alias Manuel Marulanda, fue señalado por la Fiscalía, por el secuestro del niño Emmanuel desde su nacimiento, hijo de la señora Rojas.

No cito más tomas de poblaciones, ni carros bomba, atentados dinamiteros, etc., porque el espacio es limitado y el prontuario de alias el Mono Jojoy, infinito; pero quiero señalar que su carrera delictiva es una radiografía de lo que es la organización en la que militó. No comandaba una guerrilla decente ni era un hombre bueno. En realidad, era un criminal digno de comparecer ante tribunales internacionales de derechos humanos. Debió tener mucho miedo cuando sintió la muerte. Pensó quizá en el último minuto que ojalá lo detuvieran, porque en la cárcel viviría como un capo de la mafia. O mejor, indultado y haciendo política. Porque los criminales son así. Aunque los vistan de “héroes”.

Publicado en Columnistas Nacionales

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